lunes, 21 de mayo de 2018

Ludoteca Misionera

Samba, un nombre borrado
"Joven, Varón, Raza Negra", así quedan registradas las personas que intentan encontrar en nuestro país un futuro digno pero no lo consiguen, negándoles hasta su nombre. Así se (des)identificaron a los 15 asesinados en el espigón del Tarajal (Ceuta) el 6 de febrero de 2014. A partir de este hecho, Mariano Agudo reconstruye la historia de uno de ellos, Samba. Para ello, Mahmoud Traoré realizará el trayecto inverso de Samba, buscando el origen, las razones, la realidad. A través del documental vamos acompañando a Mahmoud en un viaje lleno de sentimientos, de denuncia y, sobre todo, de dignidad: un viaje que devuelve el nombre borrado a Samba.
Actualmente se está difundiendo en diversos espacios por toda España, te animanos a buscar si su proyección está organizada cerca de tu casa (y si no, la productora se ofrece a llevarla a cualquier espacio donde se pueda compartir, puedes animarte tú mism@ a ser el impulso).


Enlaces: 



lunes, 14 de mayo de 2018

Frase misionera del mes

Este mes os traemos una frase de Casaldáliga. Sus palabras siempre son una referencia, como recordábamos también en la oración de este mes. Trabajar por un mundo mejor sin números ni etiquetas, con y para nombres propios, y eso solo se consigue luchando desde el amor.

Fuente: https://lourdes-lojeda.blogspot.com.es/

lunes, 7 de mayo de 2018

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Este mes os compartimos la carta que nos hizo llegar la Hna. Joana desde Jordania, felicitándonos la Pascua el mes pasado.

Mis queridos amigos y amigas,

¡El Señor Resucitó Verdaderamente, Aleluya, Aleluya! Para muchos de vosotros puede parecer extraño que mi anuncio de Pascua venga unas semanas más tarde, sin embargo, los cristianos de Jordania celebramos la Pascua con la Iglesia Oriental. Toda esta sintonía o "desintonía" de fechas puede parecer extraña. Pero es bello ver y vivir la Pascua en unión con nuestros hermanos y hermanas cristianos de otros ritos. Es hermoso experimentar que el momento más importante de la historia de nuestra Salvación, es vivido como un momento de unidad y de respeto en la diversidad de ritos y de manifestaciones de amor y reverencia a Jesús Crucificado y Resucitado. Es hermoso reconocer que las verdades más profundas y reales de nuestra fe nos unen. Mis queridos amigos y amigas, me provoca una gran admiración ver cómo Jesús es amado de tantas formas diversas, en tantos idiomas, costumbres y culturas diferentes.
Joana, la segunda por la derecha, con las otras hermanas combonianas de la comunidad.
Un año más, una Pascua y tal vez la misma pregunta golpea a nuestra puerta: ¿Por qué esta Pascua es diferente de todas las otras Pascuas? "¿Qué nos trae de nuevo, de salvífico, este acontecimiento que es el más importante de nuestra vida?" Sin duda, cada uno de vosotros personalmente, tendrá su respuesta, su experiencia personal, y ¡cómo debe ser de rica! Pero os comparto un poco de mi experiencia. 

Me encuentro aquí en esta hermosa tierra santa del más allá del Jordán. Como sabéis he venido aquí para estudiar la lengua árabe y, sorprendentemente, ya empiezo a "balbucear" algunas palabras y frases y, con la gracia de Dios, la gente empieza a entenderme. Y pensar que, hace un año en estas mismas fechas, todo este idioma me parecía "de otro mundo", pero en Jordania encontré mucho más que un idioma, encontré a un pueblo en camino. O mejor, una diversidad de pueblos en camino. Como sabéis Jordania sigue siendo una tierra de peregrinos y refugiados, aquí, en esta tierra santa, se cruzan los diversos pueblos santos de Dios, oriundos de Palestina, Siria, Sudán, Irak y tantos otros países. La situación no parece ser diferente de la que os he compartido anteriormente. Las guerras continúan, unas veces más feroces, otras veces menos, pero Jordania sigue siendo este lugar "aparentemente más pacífico" donde este grande, único y diverso pueblo de hermanos y hermanas, hijos e hijas del mismo Padre Celestial, encuentra un poco de refugio. Para muchas de las familias que visitamos los años de espera para viajar y ser acogidos en otros países ya empiezan a pesar; son 4, 5, 6 o más años y la autorización para entrar en una tierra de paz no llega. Después de tantas negaciones para muchas de ellas sólo queda seguir esperando. La situación es más incierta para los más pobres y entre estos pobres: las viudas, los enfermos y huérfanos. 

Como comienzo a progresar en el idioma, el Señor me concedió el privilegio de empezar a ir a una de las muchas clínicas médicas para refugiados aquí en Amman. Con su gracia comienzo a escuchar y a entender a los enfermos, empiezo a percibir cómo se expresan y con esta capacidad de entendimiento viene también la capacidad de comprender más profundamente la historia de dolor y de lucha de cada uno de ellos, tanto musulmanes como cristianos, niños, embarazadas, viudas y jóvenes; sus historias de lucha, de desesperación, pero también de alegría y vida nueva. Las dificultades que se encuentran son muchas, sobre todo en lo que se refiere a los recursos económicos para pagar los tratamientos. ¿Que podemos hacer, cuando un tratamiento es indispensable, pero los recursos son pocos? Y la dificultad es que no es sólo un caso, son uno detrás de otro. ¡Qué impotencia, qué cruz, cuando la voluntad de ayudar existe pero la aparente inexistencia de los recursos económicos parece vencer la caridad genuina que nace del corazón! ¿Qué hacer? ¿Huir de este dolor o permanecer como María a los pies de la Cruz? Simplemente permanecer con los que sufren, luchando hasta el final, sin huir, enfrentándose a la impotencia humana para dar espacio al poder resucitador de Dios, de un Dios que, de la muerte genera Vida. Creo que sin la experiencia de Jesús Crucificado y Resucitado es imposible vivir la Pascua en nuestros días, en nuestras ciudades, en nuestro mundo.
Por eso deseo unirme a vuestro coro de voces y cantar: ¡El Señor resucitó! ¡Aleluya! Que el Señor nos conceda la gracia de permanecer, sin huir, junto a su cruz, una cruz encarnada en la vida de tantos hermanos y hermanos, porque permaneciendo con él en su muerte, resucitaremos con él y así ser testigos "oculares", del primer instante, de que aquel sepulcro de dolor quedo vacío, porque el Señor, de la muerte generó las primicias de la Vida, un nuevo génesis. 

Aprovecho para compartir con vosotros que, en el verano, si Dios quiere, viajaré a mi destino: el Sudán del Sur. ¡También una tierra de Dios! Que las premisas de Vida de esta Pascua me conduzcan con FE y Esperanza a esta nueva misión. 

Unida a vosotros en la oración, 

Joana Carneiro
Misionera Comboniana
Sábado Santo en Jordania
7 abril 2018.

lunes, 30 de abril de 2018

Padre Nuestro

Como oración misionera de este mes de mayo os proponemos el Padre Nuestro de Casaldáliga:

Hermanos nuestros,
que estáis en el Primer Mundo:
para que su Nombre no sea blasfemado;
para que venga su Reino a nosotros
y se haga su Voluntad
no sólo en el cielo
sino también en la tierra,
respetad nuestro pan de cada día,
renunciando vosotros a la explotación diaria;

no os empeñéis en cobrarnos
la deuda que no hicimos
y que os vienen pagando
nuestros niños, nuestros hambrientos,
nuestros muertos;

no caigáis más en la tentación
del lucro, del racismo, de la guerra;
nosotros miraremos de no caer
en la tentación del odio o de la sumisión.

Y librémonos, unos y otros, de cualquier mal.
Sólo así podremos rezar juntos
La oración de familia
que el hermano Jesús nos enseñó:
“Padre nuestro”, “Madre nuestra”,
que estás en el cielo y en la tierra.

Pedro Casaldáliga

lunes, 23 de abril de 2018

Ludoteca misionera

Para este mes de abril os compartimos la película Idol (2015). Una película basada en la historia real de Mohammed Assaf, un chico palestino que sueña con ser cantante y competir en el programa de televisión 'Arab Idol'. A través de su historia conocemos la realidad diaria de Palestina, desde su infancia, donde destaca la figura de su hermana Nour, reflejo de la lucha de las mujeres por la igualdad y la libertad, hasta su juventud, donde cobra protagonismo Amal, quien en un momento de la película le dice a Assaf: "Puede que estemos rodeados de fealdad, pero tu voz es tan bonita... Que Alá la bendiga. El mundo entero debería oirla".
Os invitamos a oir su voz, y a través de ella, la voz del pueblo palestino.


domingo, 22 de abril de 2018

Exploradores de la Resurrección

Queridos amigos/as de combojoven,

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Como ya sabéis algunos (otros quizá todavía no) estoy en el primer año de noviciado de las Religiosas Misioneras Combonianas, en Quito, donde entré oficialmente en el mes de septiembre de 2017. Aquí estaré, si Dios lo quiere (y yo también) hasta septiembre de 2019 más o menos, que es cuando realizaría los votos de consagración al Señor para la misión ad-gentes, dentro de esta Congregación. 

Tengo muchas cosas en mi corazón que quisiera compartir con ustedes, pero voy a detenerme en la reciente experiencia de Semana Santa que viví en la zona noreste del Ecuador, concretamente en un pueblo llamado Sta. Elena. En este pueblo no es común la presencia del sacerdote y solo hay una catequista comprometida, las familias en su mayoría viven del cuidado de grandes fincas y ganado de vacas (un trabajo muy precario y exigente), es una zona rodeada de bellas montañas verdes, clima tropical y algunos mosquitos. Esta ha sido la primera experiencia "misionera" desde que llegué a Ecuador ya que tenemos todos los contenidos de formación en la capital, así como nuestros apostolados.

 Habiendo ya regresado de mi experiencia me doy cuenta de nuevo, de lo extensa y grande que es la mies… y sí, los obreros son pocos. Por eso quiero hacer un llamamiento que me surge desde lo profundo: Se necesitan misioneros/as…

- que sean la Iglesia abierta: En el momento que llegamos a Sta. Elena la iglesia que solía permanecer  cerrada, se abrió. Cada mañana, la hermana Elvira se ocupaba de que antes de la oración de laudes, la puerta de la iglesia, bien temprano, se abriera. Se necesitan misioneros que quieran una iglesia abierta que invite a entrar, que atraiga al encuentro de quien en ella mora.
- que sean la Iglesia que se embarra: En las visitas a las casas me di cuenta que hace falta que estemos dispuestos/as a meternos de lleno en la realidad a la que somos enviados/as, sin miedo a perder el lustre de nuestros zapatos. Que soportemos el temporal de un anuncio que no es acogido y acojamos el barro del sufrimiento y el dolor de un pueblo que lucha por el pan de cada día con su sudor y no encuentra en la Iglesia una respuesta a su clamor.
- que apoyen la Iglesia de las mujeres: ¿Quién sostiene la fe en lugares donde no llega el sacerdote ni hay labor pastoral? Las mujeres, que sin mucha teoría se ponen al servicio del Evangelio con lo que tienen y lo que son.
- que sean la Iglesia de los jóvenes y de los niños: En este tiempo en Sta. Elena nos encontramos con muchos niños y jóvenes sedientos de Dios y de conocerle mejor. ¡Cuánto se necesitan misioneros que jueguen! Que se acerquen sin prejuicios a los jóvenes de la cancha, que crean en ellos y les hagan entender que tienen un papel decisivo en la construcción de su comunidad
 - que sean la Iglesia exploradora de la Resurrección: En medio de tanto dolor de familias rotas, explotación laboral, drogadicción, apropiación de tierras, destrucción del medio ambiente, abandono pastoral… Existe la tentación de pensar “¿Hay lugar para la esperanza?” Se necesitan misioneros/as que crean férreamente en el poder transformador de la Resurrección que no obra a lo espectacular ni con grandes signos, sino desde la humildad de gestos cotidianos de solidaridad, perdón, ternura, fuerza de superación, confianza en Dios y en la vida; los cuales están ya presentes en medio del pueblo. Depende de nosotros: ¿Estamos dispuestos a encontrar esa vida escondida que brota como un germen?


Espero que este grito de auxilio desde el otro lado del océano haya podido llegar, aunque sea con interferencias. 
¡Seamos esa Iglesia en salida! Que busque las periferias, ya sea en nuestras propias ciudades o más allá de nuestras fronteras no importa, lo que importa es que escuchemos la llamada y no pongamos más excusas, el Señor vive y nos espera en Galilea. ¡Aleluya!


Con inmenso cariño y alegría,
Lucía.

P.D: les pido oraciones por el pueblo ecuatoriano que está preocupado por los recientes asesinatos y secuestros de parte del narcotráfico. ¡Paz para Ecuador!

viernes, 20 de abril de 2018

Campo de Trabajo 2018


¡¡¡Os anunciamos con mucho entusiasmo el campo de verano 2018!!!
Será de nuevo en la Fundación Escuela de Solidaridad, donde tuvimos una gran experiencia el año pasado, del 8 al 14 de agosto.


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